Formas de gestionar el burnout

El burnout o el agotamiento emocional es un problema global que necesitamos entender mejor y para el cual debemos tener estrategias para prevenirlo y abordarlo. Según Gallup, alrededor de tres de cada cuatro empleados experimentan burnout en el trabajo al menos algunas veces, y cerca de uno de cada cuatro lo vive muy a menudo o siempre(Gallup, 2023).

Al psicólogo Herbert Freudenberger se le atribuye haber introducido el término «burnout» en el léxico de la investigación en 1974, definiéndolo como la pérdida de motivación, la creciente sensación de agotamiento emocional y el cinismo que observó entre los voluntarios que trabajaban en una clínica gratuita en la ciudad de Nueva York.

El burnout está reconocido por la Organización Mundial de la Salud en la ICD-11 con el código QD85. Sin embargo, no se clasifica como una enfermedad médica, sino como un fenómeno ocupacional asociado al estrés crónico en el trabajo que no ha sido gestionado adecuadamente.

Christina Maslach es una psicóloga e investigadora referente sobre el burnout. Luego de muchas entrevistas, junto a sus colegas notaron una tendencia: los trabajadores a menudo informaban sentimientos de profundo agotamiento emocional, negatividad dirigida a clientes y pacientes y una crisis en los sentimientos de competencia profesional.

En 1981 se publicó un artículo que describe el Inventario de Burnout de Maslach, que ha sido citado en miles de artículos e investigaciones. La escala evalúa el agotamiento basado en tres respuestas frente al estrés: una abrumadora sensación de agotamiento, sentimientos de cinismo y desapego (también llamada despersonalización), y una sensación de ineficacia profesional y falta de logros. El cinismo se relaciona con el distanciamiento emocional hacia el trabajo; en vez de estar comprometido, tienes una mirada negativa y distante sobre este.

En esencia, el burnout surge cuando las demandas de un trabajo superan la capacidad de una persona para hacer frente al estrés.

Un informe sobre el estrés psicosocial en el trabajo publicado por la Organización Mundial de la Salud identificó evidencia consistente de que «las altas demandas laborales, el bajo control y el desequilibrio esfuerzo-recompensa son factores de riesgo para problemas de salud física y mental». En última instancia, el agotamiento se produce cuando el equilibrio de los plazos, las demandas, las horas de trabajo y otros factores estresantes supera las recompensas, el reconocimiento y la relajación.

Durante los últimos 20 años, Maslach y sus colaboradores han desarrollado un modelo integral que identifica seis componentes clave del entorno laboral que contribuyen al agotamiento: carga de trabajo, control, recompensa, comunidad, equidad y valores. El agotamiento surge cuando una o más de estas seis áreas no coinciden de manera crónica entre un individuo y su trabajo.

La psicóloga Armita Golkar y sus colegas realizaron un estudio en el 2014 para entender los efectos del burnout en el cerebro, y encontraron que los participantes en el grupo de burnout tenían amígdalas relativamente agrandadas y también parecían tener conexiones significativamente más débiles entre la amígdala y las áreas del cerebro relacionadas con la angustia emocional, específicamente la corteza cingulada anterior (ACC). Cuanto más estresado se sentía un individuo, más débil era la conectividad entre estas regiones del cerebro.

En comparación con el grupo de control, el grupo con exceso de trabajo también mostró correlaciones más débiles entre la actividad en la amígdala y la corteza prefrontal medial (mPFC), una estructura involucrada en la función ejecutiva. Las conexiones más débiles entre estas dos estructuras cerebrales podrían ayudar a explicar por qué los participantes en el grupo de agotamiento tuvieron más dificultades para controlar sus emociones negativas.

La corteza frontal, un área del cerebro esencial para el funcionamiento cognitivo, comienza a adelgazarse como parte del proceso normal de envejecimiento, pero otro estudio realizado por la neurocientífica Ivanka Savic encontró que los pacientes que sufrían de burnout mostraban un adelgazamiento más pronunciado del córtex prefrontal; también tenían una amígdala más grande. Esta parte de nuestro cerebro se activa cuando tenemos miedo y estrés.

Más allá de los cambios en la anatomía del cerebro, los estudios científicos muestran cómo el burnout puede afectar el funcionamiento cognitivo de las personas, interrumpiendo la creatividad, la resolución de problemas y la memoria.

El burnout también libera mucho cortisol en nuestro cuerpo, conocida como la hormona del estrés, y esto altera nuestra actividad cardiovascular, inmune y nuestra memoria.

Respecto a las causas principales del burnout, una encuesta de #Gallup realizada a 7500 trabajadores a tiempo completo encontró cinco : trato injusto en el trabajo, carga de trabajo inmanejable, falta de claridad en el rol, falta de comunicación o soporte del jefe y presión de tiempo inmanejable. Un hallazgo importante es que todas se relacionan con el jefe o líder, y está en sus manos abordarlas.

Las recomendaciones que dan para abordarlo tienen que ver, primero, con gestionar el bienestar y prevenir el burnout de los jefes o líderes. Luego de eso, ayuda escuchar los problemas de los trabajadores, promover el trabajo en equipo y las opiniones de todos, conectar con un propósito y hacer retroalimentación enfocada en las fortalezas de las personas.

También recomiendan darle control y voz a los trabajadores respecto a sus reportes de desempeño, ayudarlos a estar concentrados sin interrupciones, promover la autonomía y la colaboración.

Para abordar el burnout en tu empresa u organización, promueve el bienestar como parte de tu cultura, en tu día a día. Que los gerentes y líderes sepan cómo prevenirlo. Y diseña la experiencia del trabajador para reducirlo: con cargas de trabajo manejables, buena comunicación con los líderes de equipo, una organización que prevenga estrés en los entregables, autonomía y claridad en los roles.

Trabajar tu bienestar, que implica dormir bien, tener tiempo para ti y para lo que te hace bien, calmar la mente, cultivar una mentalidad para encontrar oportunidades en los retos y construir conexiones humanas de calidad, te ayudará a sobrellevarlo.